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La Atención en el deporte

La Atención en el deporte
Por admin  -  
Lun, 04/14/2014 - 16:55

LA ATENCIÓN

 

La atención es una variable muy importante para los deportistas que tienen que rendir a un nivel muy alto. Muy a menudo los entrenadores no le conceden la atención que se merece, la mayoría de veces por desconocimiento la dejan al azar.

 

La atención puede influir de forma significativa en el rendimiento de los deportistas en los entrenamientos y la competición. Por ejemplo, puede ser muy importante en: tomar decisiones, actuar con precisión, estar alerta, recibir y asimilar información, analizar datos, actuar a tiempo.

 

En primer lugar analizaremos los  enfoques atencionales según Nideffer (1981), estas dimensiones son el resultado de la interacción entre dos variables: la dirección hacia la que se dirige la atención y la amplitud de la misma.

 

Según Nideffer la atención puede dirigirse hacia dos grupos de eventos:

 

a)      Los estímulos internos que tienen lugar en el organismo del deportista, ejemplo de ello son: los pensamientos, sensaciones, autodiálogos, movimientos, etc.

 

b)     Los estímulos externos, se refieren a todo lo que sucede alrededor del deportista.

 

 

La atención interna es la más adecuada para el aprendizaje y perfeccionamiento en los entrenamientos. También sirve para analizar el rendimiento en las diversas situaciones del entrenamiento, competición y la post-competición; y evidentemente para el control de pensamientos y entrenamiento en imaginación.

 

La atención externa favorece un mejor rendimiento en los momentos del entrenamiento o competición en los que se debe estar pendiente de los rivales, compañeros, instrucciones del entrenador; cuando hay que realizar una tarea de precisión: lanzamiento de un penalti, saque de esquina, etc.

 

En muchas ocasiones la atención debe dirigirse alternativamente a estímulos internos y externos muy rápidamente, por lo que además de saberlos distinguir debemos tener claro a que estímulos o respuestas internas y externas es necesario atender en cada momento. De ahí la importancia de entrenar esta variable para optimizar el rendimiento.

 

Además de la dirección en la que el deportista enfoca su atención (interna o externa), también es importante la amplitud del enfoque, en ocasiones será amplio y otras veces más reducido:

 

a)      La atención amplia permite al deportista atender a mayor número de estímulos y respuestas. Este tipo de atención favorece el aprendizaje de habilidades complejas  con distintos movimientos a la vez que deben coordinarse correctamente. La atención amplia también es la más adecuada cuando es necesario reaccionar con rapidez ante diversos estímulos, a veces inesperados; y el tener en cuenta, antes de tomar una decisión, las diferentes opciones posibles.

 

b)     La atención reducida consigue una mayor concentración en los detalles o situaciones que el futbolista atienda. La atención reducida permite asimilar mejor la información, facilita el aprendizaje y la consolidación de las habilidades; ayuda a reaccionar mejor ante estímulos conocidos; y favorece la precisión en la ejecución.

 

 

En el aprendizaje es conveniente empezar con un enfoque atencional reducido que deberá ensancharse a medida que se domine la habilidad. Puede reducirse la atención cada vez que sea necesario perfeccionar o añadir algún movimiento o habilidad. La atención también debe ser reducida cuando el entrenador transmita información nueva.

 

Como puede observarse, la dirección de la atención tiene dos alternativas muy claras: interna y externa. En cambio la amplitud atencional está situada en un continuo entre reducido y amplio. Según la situación, la amplitud idónea está en un punto de este continuo.

 

A partir de este planteamiento de Nideffer, derivan cuatro posibles dimensiones o enfoques:

 

 

-        INTERNO-REDUCIDO

 

La atención abarca un número reducido de estímulos y respuestas que tienen lugar en el organismo del futbolista. Es la más apropiada cuando se pretenda favorecer la asimilación de información que proviene del propio organismo, y para la preparación del deportista para la acción inmediata, por ejemplo, antes de tirar un penalti. En definitiva es la más apropiada para el auto-conocimiento y auto-control de las propias sensaciones, pensamientos y movimientos.

 

 

-        INTERNO-AMPLIO

 

La atención se centra en un amplio número de estímulos y respuestas que tienen lugar en organismo del propio deportista. Sirve para el análisis detallado de situaciones deportivas pasadas y futuras. Se trata de una dimensión atencional que conviene utilizar cuando no se esté compitiendo activamente y se puede disponer de tiempo para analizar. Por ejemplo, en el descanso de un partido, en los períodos entre competiciones.

 

 

-        EXTERNO-REDUCIDO

 

La atención acapara un reducido número de estímulos ajenos o externos al futbolista. Este tipo de atención permite que el deportista asimile mejor toda la información importante que provenga de fuentes ajenas a él: las instrucciones del entrenador, las decisiones del árbitro, el resultado de sus acciones o las de sus compañeros. Esta atención propicia una mayor precisión en las acciones del deportista, eliminando estímulos o respuestas internos que no son importantes en el momento de realizar la acción.

 

 

-        EXTERNO-AMPLIO

 

La atención abarca un amplio número de estímulos ajenos o externos al deportista. Favorece un estado de alerta que es necesario para reaccionar con rapidez y eficacia ante cualquier estímulo externo que pueda presentarse, incluso los imprevistos.

 

 

A continuación vamos a ver algunos de los déficits atencionales más comunes:

 

 

-        Problemas con el enfoque atencional: utilizar enfoques internos cuando se necesitan externos o al revés; utilizar enfoques con una amplitud inadecuada, más reducido o más amplio de lo necesario; no mantener la atención el tiempo suficiente, aunque el futbolista atiende bien la dirección y la amplitud a veces es necesario más tiempo del que destina el deportista; no cambiar oportunamente la dirección, la amplitud o el contenido del enfoque atencional; no atender con la intensidad apropiada; no atender a los estímulos relevantes, o solo algunos de ellos.

 

-        Sobrecarga y conflicto de demandas atencionales. Muchas veces los futbolistas deben atender a demasiada información a la vez y se produce una sobrecarga de demandas atencionales que perjudica el buen funcionamiento de la atención.  Un ejemplo sería cuando el jugador recibe muchas instrucciones de su entrenador desde  la banda; otro ejemplo sería cuando un jugador debe estar pendiente del balón, del jugador que marca y de otros rivales o compañeros.

 

-        Actividad cognitiva interferente. En ocasiones en el transcurso del partido la correcta utilización de la atención puede resultar alterada por una actividad cognitiva interferente que desvía y acapara la atención de los deportistas. Estos estímulos que se dan durante el partido pueden ser: errores, pérdidas del balón, instrucciones del entrenador, errores de los árbitros, etc. Y provocan, pensamientos negativos, analizar las jugadas pasadas, dudas, sentimientos de culpa, etc. 

 

-        Condiciones ambientales interferentes. Un ejemplo serían: los gritos o aplausos del público, el reflejo del sol, el sonido de un altavoz, deficiente luz en el campo, etc. Algunas pueden evitarse, pero otras deben tolerarse y el deportista que quiere triunfar tiene que aprender a no distraerse y atender a los estímulos relevantes a pesar de las dificultades.

 

 

 

La intervención psicológica para el control de la atención puede centrarse en dos apartados:

 

-        Las habilidades de los deportistas para auto-controlar su atención.

-        El control de la atención mediante la manipulación apropiada, por parte de los entrenadores, de estímulos relevantes.

 

En el caso de las habilidades relacionadas con el enfoque atencional se ha observado que pueden desarrollarse mediante el propio entrenamiento deportivo, si éste incluye situaciones adecuadas que contribuyan a ello, en los casos más complejos, será necesario un entrenamiento atencional más específico, usando la técnica práctica en imaginación.

 

En los restantes casos, los deportistas deben aprender técnicas específicas que no son inherentes al entrenamiento deportivo, como, por ejemplo, el establecimiento de objetivos prioritarios, la elaboración de planes de enfoque y la utilización de autoinstrucciones, para la preparación atencional antes de la actuación en la competición; la anticipación de la actividad interferente, el uso de autoinstrucciones, la detención del pensamiento y el reenfoque atencional, para controlar las interferencias atencionales. La práctica en imaginación, es una estrategia muy útil para que los deportistas ensayen y perfeccionen la mayoría de estas técnicas atencionales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

 

 

Buceta, J.M. (1998): Psicología del entrenamiento deportivo. Madrid: Dykinson.

 

 

Apuntes Máster Universitario en Psicología de la Actividad Física y del Deporte: UNED


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